Después de haber leído el texto de José Manuel Esteve “La aventura de ser maestro”, puedo afirmar que tengo bien definida mi identidad profesional, aunque no dejo de admitir que aprendí a ser profesora por “ensayo y error”, como buena o a lo mejor no buena estudiante formada en un entorno conductista, me dediqué en los primeros meses de mi práctica docente a imitar las formas de “enseñar de mis profesores”.
Pasó mucho tiempo antes de que en el nivel medio superior me ganara la libertad de estar a gusto en el salón de clases, porque si bien tenía la facilidad de la interlocución no dominaba muchos de los contenidos de algunas materias que me asignaron porque “no había quién las diera”, con las consabidas consecuencias de sentir una terrible frustración al no poder contestar algunas de las dudas de los estudiantes.
No cabe duda que los años no pasan sin dejar la huella de la experiencia y si a eso le sumo la preparación que he ido adquiriendo, me ha dado como resultado que he aprendido a realizar “otras funciones” que como señala Esteve van desde negociar la evaluación, planificar los contenido, activar conocimientos previos hasta hacer que el grupo trabaje.
Desde luego no con todos los grupos es igual de sencillo, con algunos cuesta más ya que media la diversidad de caracteres o que en el grupo predominen hombres o mujeres o sean del turno matutino o vespertino, esto hace la gran diferencia y los resultados de que se enganchen con el deseo de saber, quizás a muchos de ellos los dejé en el camino, tal vez con otros fui motivo de cambio y de impulso por seguir estudiando, eso a ciencia cierta no lo sé, pero me motiva, escuchar las expresiones de exalumnos sobre cómo se sintieron apoyados durante mis clases.
Lo que si ratifico es el gran orgullo que siento de ser parte de la formación de niños y jóvenes, de ser un agente de cambio que con verdadera pasión me he dado a la hermosa tarea de enseñar, no sé si pueda llamarme maestra de humanidad, pero desde luego que ésta será una de mis metas de hoy en adelante.
NIDIA ICELA KING VALLADARES
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Hola, Nidia:
ResponderEliminarEs grato saber, leer y recordar, esta su aportación del otro módulo, en esta bitácora, donde de igual manera, la felicito por tener bien definida su identidad docente, ya que no-solo es lo del texto, si no se observa su amor a aprender y a realizar su trabajo con calidad y esmero. Y eso es tener vocación a la docencia, felicidades.
Saludos,
Ismael Juárez Martínez.